Se simboliza la deuda con un joven pensativo y de rostro muy triste, que lleva la ropa desgarrada y una gorra verde en la cabeza. Lleva en ambos pies y en el cuello, un cepo de hierro muy grueso de forma redonda. Sostiene con la boca un cesto y con la mano una fusta, en la punta de cuyas cuerdas se ven unas bolas de plomo. A sus pies, se pone una liebre.
Se pinta joven porque se supone que los jóvenes no muestran un excesivo amor a la riqueza y son descuidados con ésta. La ropa rasagada de ir por la vida como un pedigüeño, y la gorra verde, porque en algunos paises antiguamente se obligaba a los deudores a llevarla como símbolo de perpetua infamia.
Las cadenas en pies y cuello hace alusión a este castigo que se imponía en la antigua Roma, sin que pudiera esta atadura pesar menos de quince libras. A veces se les castigaba con la pena capital, o si no, se les vendía. Incluso, si los acreedores eran varios, podían hacer pedazos al deudor si así lo deseaban, aunque dicen que jamás se empleó dicha pena: mejor un deudor vivo y esclavo, que un deudor muerto y una deuda incobrable.
También puede leerse según Tito Livio, que los deudores se entregaban como siervos a sus acreedores, pudiendo ser atados y azotados por éstos. Otros autores, como Dionisio de Halicarnaso, añade que no sólo los deduores, sino también sus hijos, pasaban al servicio de los acreedores.
Se incluye la liebre por ser un animal asustadizo, como el deudor ante el cúmulo de citaciones, y porque éste, al igual que la liebre, se pone en fuga cuando intuye el peligro. La cesta en la boca y la fusta con bolas de plomo expresan los castigos que se le infligían.
¿Y cómo representamos hoy las deudas, que ahogan tanto al estado como a particulares? Se me ocurren varias opciones: piedras atadas al cuello, ahogamiento y asfixia, agencias de calificación, tarjetas visa, trajes y corbatas, bancos, colas del servicio de empleo, tranquimazín, ropa raída, desahucios, las columnas del Partenon, el FMI, el Parlamento europeo y sus ”que viene el coco, dame tus libertades civiles y te protegeré”…
Víctimas de la estafa y la apriencia, avariciosos sin escrúpulos, inocentes sin recursos, los símbolos transmiten ahora un nuevo mensaje: nadie escapa.